Semilla de Jícaro - La fruta de usos múltiples

Es una de las frutas tropicales que tiene tantos usos como nombres regionales, dependiendo del país donde esté radicado: el jícaro (Crescentia cujete), conocido también como árbol de las calabazas, calabacero, calabacito de chicha, guarumo, tecomate e incluso totumbo. 

Desde antaño, en Nicaragua la fruta de jícaro ha sido la vajilla folclórica, pues de su dura cáscara se han y se siguen haciendo diversos utensilios de cocina, con los cuales se pueden saborear los mas tradicionales alimentos y bebidas nacionales; así como artesanías como máscaras y maracas. 
De sus semillas se elabora el tradicional refresco de horchata mezclado con leche, y su pulpa puede ser utilizada como alimento para el ganado, debido a sus altos porcentajes de proteínas, grasa y carbohidratos. 
Norman Cruz Vela, docente de la Facultad de Agrononomía de la Universidad Nacional Agraria (UNA) enfatizó que la pulpa del jícaro puede llegar a ser uno de los alimentos básicos del ganado, aunque reconoció que se necesitan realizar mayores estudios para determinar sus niveles de rendimiento. Mencionó que la pulpa tiene poco más de 56 por ciento de carbohidratos, 14.6 por ciento de proteínas y 13 por ciento de grasa. 
MEJORA PRODUCCIÓN LECHERA 
Un estudio del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) elaborado en 1997, refiere que mediante el suministro de la pulpa de jícaro, el ganado puede incrementar su producción de leche entre un 30 y 40 por ciento, incrementando con ello los ingresos para el productor. 
La recolección de la fruta se realiza cuando está madura o próxima a madurar. Para ello los jícaros se recolectan directamente del campo y son trasladados a un local que puede ser techado, en donde se almacenan. 
Según la referida investigación, cada ración debe prepararse diariamente para evitar su fermentación, y aconseja que su volumen está en dependencia del número de animales a alimentar. 
“Para ello se debe quebrar el jícaro y eliminar la cáscara, de manera que se ofrezca solamente la pulpa como alimento”, detalla el estudio, el cual refiere que una vaca en producción consume hasta ocho libras de pulpa de jícaro. 
Sin embargo, aconseja que se debe dar una ración al día por la mañana durante el ordeño, combinándola si se puede con otros alimentos forrajeros. 
CRECE SILVESTRE 
El docente de la UNA explicó que el jícaro es una planta originaria de Centroamérica y México, que crece de forma silvestre, sobre todo en aquellas tierras llanas y arcillosas. 
En Nicaragua se encuentra principalmente en las regiones del Pacífico y del Centro, donde predominan temperaturas de entre 25 a 30 grados centígrados y precipitaciones anuales de hasta 2,000 milímetros.
La planta puede alcanzar entre tres a cinco metros de altura, pero se tienen registros que también puede lograr los doce metros. 
Sus ramas son muy numerosas y alargadas, de las que brotan flores en forma de campana que se abren durante la noche, debido a lo cual se estima son polinizadas con la ayuda de los murciélagos e insectos nocturnos, según algunos estudios citados por Vela. 
Añadió que en el país predominan dos especies de jícaros: el llamado sabanero que crece en el campo, en el potrero donde pasta el ganado, con una fruta cuyo diámetro puede llegar a los 15 centímetros; y el casero o doméstico cuyo tamaño alcanza los 40 centímetros. 
50 MIL HECTÁREAS 
Norman Cruz Vela, docente de la Universidad Nacional Agraria (UNA) refirió que en 1970 se tenían registros de la existencia en el país de 50 mil hectáreas, donde crecían plantas de jícaro en 120 mil hectáreas de llano. 

Fuente: La Prensa

http://www.laprensa.com.ni/archivo/2003/agosto/01/campoyagro/campoyagro-20030801-01.html